Una excelente noticia: finalizadas las obras en el Santo Sepulcro en Jerusalén

Las obras de restauración del Santo Sepulcro (Jerusalén, Territorios Palestinos) han finalizado a mediados de marzo de 2017  tal y como estaba previsto.

La cúpula que protege el edículo que, a su vez, protege la tumba de Cristo (foto Dezalb)

Los trabajos comenzaron en junio de 2016 tras años de disputas entre las distintas comunidades cristianas (católica, armenia y griega ortodoxa) responsables de su conservación. Las actuaciones fundamentales han afectado al edículo, el templete construido a principios del siglo XIX y que protegía el lugar propiamente dicho en el que según la tradición, fue enterrado Jesucristo  y que contiene la piedra sobre la que se depositó el cuerpo de Jesucristo para su embalsamamiento. Durante estos meses se ha producido la limpieza de las losas de mármol que lo cubren y que se habían ido ennegreciendo a causa de las velas depositadas por los peregrinos, se han recuperado frescos e inscripciones en la sala y se ha estabilizado todo el conjunto para evitar que sufra los efectos de los movimientos sísmicos. Además, y en uno de los momentos más emotivos de todo el proceso, se retiró la lápida que cubre el Sepulcro, algo que no había sucedido en los últimos cuatro siglos y medios.

Sobre lo que no hay una solución definitiva es sobre las filtraciones y humedades producidas por las aguas de lluvia y residuales que  atraviesan el lugar de manera subterránea y que van a ser vigiladas por los expertos. En función de la información que ofrezca la monitorización, es bastante probable que se produzcan nuevas obras en el lugar.

Dado lo reciente de la finalización de las obras (han sido presentadas hoy mismo) aún no hemos conseguido fotografías libres de derechos del edículo tras la restauración. Sin embargo en esta página de El País puedes ver algunas.

Lo cierto es que tras los trabajos, que han dotado de estabilidad y solidez al Sepulcro, también ha cambiado radicalmente la imagen del mismo que podrán contemplar sus visitantes: especialmente porque se han retirado las vigas que, actuando como una especie de corsé de hierro, instalaron a mediados del siglo XX las autoridades británicas para asegurar el edículo; pero hay más novedades, puesto que sobre la cúpula se ha instalado una cruz greco-ortodoxa que jamás estuvo y que, al parecer, formaba parte del proyecto original del edículo; y aún cabe destacar una tercera novedad, tal vez la que más simbolismo guardará para quienes visiten la tumba: se ha abierto una pequeña ventana a través de la que  protegida tras un cristal se puede contemplar la roca original del Sepulcro.

El Santo Sepulcro, ubicado en el la ciudad vieja de Jerusalén, es según la tradición cristiana el lugar en el que fue enterrado Jesucristo y en el que se produjo la resurrección. Está ubicado dentro de la Basílica que lleva el mismo nombre y que, a su vez, engloba otros lugares clave en la historia del cristianismo como el gólgota y el lugar en el que se erigió la cruz. El origen de la basílica se remonta al año 326 cuando el emperador Constantino erigió una basílica sobre el lugar; esta fue destruida por los persas en el siglo VII y por los musulmanes en 1010 y reconstruida a partir de 1048 por los cruzados que fueron erigiendo pequeñas capillas que conformaron en 1168 la basílica actual.

Para saber más sobre los trabajos

En esta información de El País.

O en esta otra, en italiano, de Terrasanta.net

Para saber más sobre el Santo Sepulcro

En la página de la Custodia Franciscana del lugar.

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